En relación a las fotografias difundidas de niños portando presuntos facsimiles de armas de guerra, es la publicación más comentada que he visto en fb. Quizas la ciudadana que los aompaña, cual gracia que resultó morisqueta, no tenga hijos y no sabe lo que duelen, pero hay una apología del delito porque el porte de armas está prohibido y si son de guerra van presos, facsimiles o no se fomenta la filosofía de la violencia y debería ser juzgada por apañar la ignorancia de quienes prepararon la toma (aquí se juzga con o sin elementos, eso es lo de menos); ignorantes porque el que tenga al menos un dedo de frente sabe que así se alimenta a futuros delincuentes, indistintamente de que filosofía vayan a militar si de lucha social o transgresor de la ley ambas conductas atentan contra bienes juridicos tutelados por el Código Penal y derechos consagrados por la Magna Carta como lo es el derecho a la vida y a la integridad física, no solo la personal sino la de los demás, y el inmensurable derecho a la Paz. Dios no está ciego, y cada quien será juzgado en su perfecto momento.
Se escaparan de la justicia no aplicada de los hombres en nuestro país, pero no de las consecuencias de criar a su hijos amando la guerra y mucho menos escaparan del juicio de Dios, eso no les importa por ahora, pero cuando el día llegue lloraran lagrimas de sangre por sus hijos perdidos en la violencia, quizas sentados en una larga fila en una defensoría pública penal ordinaria o de adolescentes, y rogaran a Dios por el perdón a semejante falta en la educación de sus hijos. Los padres debemos educar, instruir, enseñar, formar y protejer a nuestros hijos, los padres de esos niños están en deuda con la sociedad y lo que es más grave ESTAN EN DEUDA CON DIOS, quien además no nos manda a matarnos y herirnos unos a otros sino a amar a nuestro projimo como a nosotros mismos y como Cristo amó la Iglesia. No siempre podemos callar.